
Cuando el sueño caduca
cuando la vida empuja
te debates
te pierdes
y extravías
noches oscuras
de frío invierno
y mil incertidumbres
con largas jornadas
a pulso sostenidas

entonces él se va
y como capitán marca tu rumbo
desde su ausencia
como siempre hizo
desde su callar
ejemplo del hecho
maestro del silencio
errando mudo
laboreando
el camino

llega ella a la senda
revuelta
eléctrica como relámpago
torbellino de tomillos
y no paráis de trepar
vuelves a verte
vuelves a emocionarte
vuelves a ti
a lo que fuiste
a lo que serás
poco importa
de quien nada aporta
agradecido
de lo vivido y también sufrido
por lo mucho aprendido

acudes al monte
a la montaña
al ateneo
acudes al Norte
a tus más bellas flores
y encuentras en ti
lo que buscaste fuera
y hallas en silencio
lo que otrora
a gritos perdiste

te encuentras bien
en paz y amistad
con sueños
rodeado de amores
en una nueva senda
de bóvedas verdes
de amaneceres en el campo
de atardeceres rojos
de lunas llenas
y brisas suaves

te llenas
con sus abrazos
y carreras
con sus risas
y su crecer ilusionado
te levantas
con la familiar mano
con la sangre de tu lado
herencia y legado
de ejemplo mudo
comprendes más
y explicas menos
las lobeznas
listas como demonios
volando las cazan

gurriatas
creyendo ser milanas
que sin tregua
vuelan los días
haciendo bandada
suenan las campanas
las que el monje
tranquilo inspira
expira sonríe
y camina, camino
pasado el tiempo
respiras aire puro
trotas
y resulta que Ítaca
siempre estuvo bajo tus pies
.
Javi Prieto Sancho


