En recuerdo de mi perrita Isi

San Isidro 2013. Mi hija, 27 años entonces, planea irse a vivir a Reino Unido con su chico . Ese día, se encuentran abandonada en el campo a una perrita de unos dos meses, en la zona donde hay trincheras de la batalla del Jarama en Rivas Vaciamadrid. Su estado no podía ser mas lamentable, desnutrida, con sarna, garrapatas y deshidratada. Mas tarde eliminó también ascaris, un tipo de lombrices. En honor a la fiesta del día, le ponen Isi.

La prohijaron, le dieron todo tipo de cuidados veterinarios y nutricionales… y mucho cariño. Tenían que manejarla con guantes de goma, por la sarna, que es contagiosa. Por la misma razón estuvo un par de meses sin salir a la calle. Comía como si no hubiera un mañana y mejoró rápidamente. Para final de año ya pesaba 46 kilos. Con el tiempo llegaría a 56 kg.

Llegó septiembre y el tiempo de viajar a Oxford. Y nos ofrecieron a la perrita a la que con tanto cariño habían salvado la vida y curado. A mí me faltaban 3 años para jubilarme y pensaba en hacerlo sin perros. Además entonces tenía ya dos: Bandido y Paca, de modo que el cuerpo no me pedía más perros. Pero no era solo una perrita, era también lo que mi hija, un trozo de mi corazón que se iba a Inglaterra, me ofrecía. Un trozo del suyo.

De modo que me quedé con aquel pedacito de mi hija y me hice con un rebaño de tres. Bandido se fue sobre el final de 2013 y Paca a los dos años. Desde entonces Isi ha estado con nosotros hasta hoy. Largos paseos por el Soto de las Juntas, la ribera del Jarama, el pacadar, la Barca Vieja, la Laguna del Campillo. Se hizo una experta cazadora de conejos, a los que emboscaba y zampaba en un santiamén. Salia corriendo en cuanto los cogía y batía récords de ingesta rápida del conejo, con cabeza, pelos, tripas y todo. Lo hacía deprisa porque sabía que no nos gustaba nada . Ni falta que le hacía.

Veranos en la playa de hoyos en la arena y baños en el mar. El jardín de mi casa se convirtió en su parque temático, frustrando un tímido intento de reforma, consistente en poner tierra nueva y nuevas plantas. Lo que para ella fue una invitación a hacer agujeros y coger las plantas con la boca. Nos las traía orgullosa, como si de trofeos de caza se tratase. Siempre recordaré su cara retadora mientras agitaba un juguete en la boca, su cabezota levantándome el brazo mientras dormitaba en el sofá, para reclamar atención o simplemente mimos.

Era un animal manso y tímido, nunca peleaba ni siquiera cuando le agredían, incluso a veces cuando le mordían. Nada guerrera. Y sin embargo un dia desató una furia completamente desconocida, cuando un malinois abandonado y maleducado hizo intención inequívoca de crearnos problemas. Se puso delante en un paso estrecho, agachó la cabeza enseñando los dientes y gruñendo
de modo nada tranquilizador, mientras mantenía el rabo en alto, vamos, el protocolo reglamentario de agresión, y ademas ese perro ya había atacado a otras personas antes. De repente Isi se puso en medio, mutando su aspecto a otro mucho mas amenazador, multiplicó su volumen por dos, a base de erizarse hasta límites insospechados hasta entonces y corrió al agresor en potencia como no lo había hecho nunca antes ni lo hizo tampoco después. La verdad es que daba miedo verla, nunca lo hubiésemos imaginado. Hizo por nosotros lo que no hacía por ella.

Siempre iba a saludar efusivamente a la gente a la que quería, mientras cabeceaba como signo de afecto. A veces incluso a desconocidos que se parecían a sus personas queridas. Y siempre nos hizo compañía, se encontraba a gusto entre los suyos. Caso aparte era mi hija y mi yerno. Cuando venían siempre íbamos al aeropuerto con Isi, que se ponía nerviosísima porque intuía el objeto del viaje. En cuanto aparecían sus primeros humanos, sus salvadores, se deshacía en mimos y caricias. Era un espectáculo verla. Siempre fueron quienes más la emocionaban, hasta el final.

Sufrió el deterioro inexorable de la edad. Siempre la recordaremos.

Pascual O´Dogherty

2 comentarios

  1. María

    Cuanto te vamos a echar de menos. Fuiste una fiel amiga y en nuestros corazones llevaremos tu recuerdo.
    Te queremos:
    Pascual, Mark y María ❤️

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