Las 6 sindicalistas de La Suiza no están solas

8 años con las Seis de la Suiza. En 2017 comenzaba este conflicto sindical que ahora quieren cerrar encarcelando a seis personas por ejercer su libertad sindical y realizar acciones tan comunes en cualquier protesta obrera como desplegar una pancarta, realizar piquetes informativos y campañas de denuncia pública de los abusos patronales cometidos contra una trabajadora. Pero vivimos en una sociedad con mentalidad neoliberal, individualista, consumista, sin memoria histórica y con poco espíritu colectivo. Las élites judiciales albergan un claro sesgo conservador en su actuar cotidiano. Si además unimos el descrédito del sindicalismo, convenientemente azuzado por algunos tertulianos, políticos y medios de comunicación, y la desbandada del movimiento obrero, la correlación de fuerzas en la lucha de clases, o lo que quede de ella, está clara. La patronal nos gana por goleada y el derecho laboral, como todo derecho, no es una ciencia exacta, sino una interpretación de leyes sujeta a la correlación de fuerzas que se da en la sociedad. ¿Alguien se imagina una sentencia así en los años 70 del siglo pasado, sin ir más lejos, cuando comarcas enteras iban a la huelga general en solidaridad con la lucha iniciada en solo una fábrica?

Este fin de semana habrá una gran manifestación estatal en Gijón (Asturias), donde se originó el conflicto, pero hoy se ha celebrado en Madrid, frente al Ministerio de Justicia, una animada y reivindicativa concentración para exigir la “libertad de las 6 de la Suiza”. Las cinco mujeres y el varón, sindicalistas de CNT condenadas a penas de prisión de 3 años y medio para cada una y una indemnización de 125.000 euros, ya han agotado su vía judicial en las instituciones españolas. Tanto la Audiencia Provincial de Asturias, como el Tribunal Supremo y el Constitucional han ratificado las condenas o desestimado los recursos. Por tanto, la defensa de las compañeras, pasa por mantener la presión social, demostrando que no están solas, y exigir al gobierno un indulto ante semejante atropello a los derechos fundamentales de la clase trabajadora. Nuevamente, el gobierno de PSOE y Sumar tiene en sus manos el demostrar hasta dónde llega su “progresismo”, más allá de las buenas palabras y las acciones cosméticas. Otra vía para seguir peleando por la libertad de las compañeras es la judicial a nivel de la UE, recurriendo al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo.

En cualquier caso, lo que está en juego, además de la libertad de las compañeras asturianas, es la posibilidad real de ejercer un sindicalismo de clase en las empresas y en la calle. No todos hemos olvidado que si tenemos vacaciones, bajas médicas, pensiones y otros derechos laborales básicos, que incluso hoy en día ya se están poniendo en cuestión, es porque antaño generaciones de trabajadores y trabajadoras ejercieron un sindicalismo de base, donde exponían mucho para conquistar cada libertad y derecho del que hoy gozamos. No todos nos hemos creído los cantos de sirena del capitalismo global y por supuesto seguimos apoyando a las personas que pueden entrar en la cárcel por luchar contra los abusos patronales ejerciendo la solidaridad obrera.

Afortunadamente, otras organizaciones sindicales también han visto la gravedad del asunto y hoy hemos podido compartir protesta con numerosos compañeros y compañeras de CNT, pero también de CGT y Solidaridad Obrera. A buen seguro, el espectro sindical que arropará a las compañeras en la gran manifestación que se preveé para el fin de semana en Gijón será más nutrido aún. Somos muchas personas las que pensamos que hacer sindicalismo no es delito, no al menos en una sociedad que se presupone democrática y garante de los derechos y libertades civiles y asociativas. Los trabajadores y trabajadoras nos jugamos mucho, seamos conscientes o no, con las 6 de la Suiza. La escalada bélica que rige el mundo, el deterioro de los servicios públicos y la más que posible crecida de la precariedad laboral, nos llevarán ineludiblemente a un escenario en el que las personas tendrán que luchar por sus derechos para mantener un mínimo de dignidad en sus vidas. ¿Cómo se ejercerá esa protesta si las vías clásicas y efectivas del movimiento obrero han sido criminalizadas con sentencias como la que hoy nos ocupa?

Hoy por la mañana ha habido huelga del Metal en Cádiz, con enfrentamientos entre piquetes y policía. ¿A cuántos sindicalistas querrán meter esta vez en la cárcel?

Con las 6 de la Suiza hasta que consigamos su libertad.
¡No están solas!

Alejandro Prieto

Artículos que explican un conflicto:
https://elperropaco.es/2022/09/28/no-comas-pasteles-de-la-suiza/


https://www.lamarea.com/2024/06/27/quien-es-quien-en-el-conflicto-de-la-suiza/

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