Huelo a romero, a tomillo, a hierba recién segada
Huelo a deshielo de la sierra cercana
Estoy solo dentro de esta algarabía,
Oigo al ruiseñor y al pinzón con su alegre trino
Oigo al cuco y al mirlo. De fondo el cantarín río
Veo al milano batiendo su territorio
Allá arriba aparece señorial, el buitre
con sus incesantes vueltas y revueltas
En primavera llegan los innumerables verdes
Plagados a su vez del zumbido de los insectos
En verano surgen los amarillos y el permanente canto de las cigarras.
En otoño vuelven los ocres y pisadas entre las hojas
En invierno, el blanco y el silencio
Solo roto por la pisada queda del conejo
Y el zorro tras su rastro.
Así es el sitio de mi descanso

Escrito y fotografía de Miguel Ángel Prieto Sancho

