“Sangre en la calle del turco”, revolución, reacción e intriga en la España de 1870

Entre 1868 y 1874 se vivió en España lo que los historiadores han denominado el “Sexenio revolucionario”. En 1868 se produjo la revolución llamada la “Gloriosa”, donde distintos grupos políticos y sociales, incluso con intereses contrapuestos entre sí, se unieron para desalojar del trono a Isabel II de Borbón, considerada por muchas personas de la época una regente corrupta, ineficaz y absolutista. En este proceso revolucionario, en el que participaron sectores del ejército, algo habitual en todo el siglo XIX, sobresale la figura del general Juan Prim.

Prim era un militar y político reusense, de ideología liberal progresista, que quería modernizar España con una monarquía constitucional y parlamentaria, con democracia liberal representativa, y planteamientos de libertades ciudadanas acorde a las revoluciones burguesas de Europa y EE.UU. Sería algo así como el Abraham Lincoln español, con el que por cierto se entrevistó en una ocasión en Washington.

La idea de Prim era sustituir la dinastía de los Borbones, asociada al absolutismo monárquico, por una nueva casa real. Así, entre 1868 y 1870 desarrolló una intensa actividad política y diplomática entre las casas reales europeas buscando un nuevo monarca que se adecuase a los nuevos vientos que corrían por Iberia. Finalmente consiguió una cabeza que llevara la corona de España con Amadeo I de Saboya, una persona ilustrada, que garantizaría un proyecto político de corte liberal. No obstante, la España de 1870, en la que se desarrolla la novela de José Calvo Poyato, era una nación convulsa, donde revolucionarios y reaccionarios de distinta índole pugnaban en el Congreso, en la prensa y en las calles, cuarteles y despachos, por hacer prevalecer sus ideas.

La corriente liberal progresista encabezada por Juan Prim, tendría la oposición por la izquierda de los republicanos de Pi y Margall, Emilio Castelar o Nicolás Salmerón entre otros. Por la derecha, la reacción estaría encabezada por los carlistas, que abogaban por la vuelta al absolutismo, y sobre todo por Antonio de Orleans, Duque de Montpensier, cuñado de Isabel II, la reina destronada, que quería ser coronado rey y seguir con la línea marcada por los Borbones. También el general Serrano, regente hasta la llegada de un nuevo monarca, se oponía a la política del primer ministro Joan Prim, dado que contaba con sus propios sueños de erigirse en monarca y continuar así gozando de las prebendas de las que disponía como regente. No en vano, los madrileños llamaban con ironía al general Francisco Serrano, el “príncipe bonito”, por su gusto por el lujo.

El último cuarto del siglo XIX también verá emerger los primeros brotes de organización entre el proletariado y el campesinado. Durante el sexenio revolucionario se empiezan a constituir los primeros núcleos de la Internacional, vinculada a las corrientes bakuninistas. La Internacional será prohibida por el Congreso de los diputados y sus fundadores deberán pasar a la clandestinidad para continuar con su labor política y social.

Volviendo al tema que nos ocupa, decir que Juan Prim contaba con amplias simpatías entre el pueblo llano y las clases populares, por su papel protagonista en la revolución de 1868 contra los Borbones y por sus actuaciones militares en la guerra de Marruecos, ya que se distinguía por ser un mando militar de los que van a la batalla con la tropa. El carisma de Prim le granjeo no pocas envidias en un país en el que como se suele decir, “si la envidia fuese tiña, estaría España llena de tiñosos”. 1870 acabará con un atentado contra Prim, que para el que no sepa su desenlace no lo desvelaremos aquí, al que hace referencia el título de la novela de Poyato.

Pues bien, la novela histórica de José Calvo Poyato recrea el convulso año de 1870, a través de la narración en primera persona del joven periodista del diario “La Iberia”, Fernando Besora. La trama histórica se entrelaza muy bien con un caso detectivesco, protagonizado por el periodista. Personajes históricos como el propio Prim, el duque de Montpensier o el general Serrano, junto con personajes ficticios como Paloma Azpeitia o el viejo contrabandista catalán, Ignés, se mueven por los palacios, cafés, tertulias, calles y burdeles del Madrid de la época. También destaca la descripción de las clases populares a través de criadas, serenos o los suburbios de la capital.

La política se entrelaza con la vida real. El ambiente de agitación, tensión y conspiraciones de uno y otro lado se vive a través del debate dialéctico en la prensa de la época. La novela sirve además para reflexionar sobre la violencia política como medio de actuación y sobre los derechos y límites de la libertad de expresión y prensa. Sumergiéndote en las páginas de “Sangre en la calle del turco” comprenderemos algo más el final del siglo XIX español, como las aspiraciones y corrientes democráticas y progresistas vieron truncadas en gran medida sus aspiraciones, pero a su vez, la efervescencia de nuevos actores sociales harán irremediables determinados cambios políticos, en pro de la conquista de nuevos derechos y libertades para cada vez más capas de la población de la vieja Iberia.

Por poner alguna pega, a una novela histórica muy bien escrita, amena y que te mantiene atrapado hasta el final de sus 526 páginas, decir que quizá falte algún personaje femenino con más fuerza y preponderancia en la narración. En general, recomendamos “Sangre en la calle del turco” tanto para aprender historia de España, comprender más nuestra sociedad actual, y de paso pasar unas cuantas horas de lectura muy entretenidos.

Javi Prieto Sancho

4 comentarios

  1. Carlos

    Gracias Javi! Me lo apunto para próximas lecturas.

  2. Fernando Ruiz

    Por lo escrito creo que es una novela más que interesante sobre una época tan importante llena de cambios.
    Muchas gracias Javi.

  3. Sandra

    Tomo nota para leérmelo. Muy buena pinta. Muchas gracias por la recomendación

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