
El experimento 626 de un planeta alienígena llamado Turo llega a la Tierra por casualidad. Es un bicho pequeño, prácticamente indestructible, con muy malas pulgas y programado para destruir y sembrar el caos. Tras un azaroso comienzo en nuestro mundo acabará en una perrera de la isla de Kauai (Hawai).
Lilo es una niña de 6 años, traumatizada por la desaparición de su padre y su madre. Vive con su hermana Nani, que a duras penas puede compatibilizar con equilibrio vital la crianza de su hermana pequeña y el deambular de trabajo precario en trabajo precario para ganarse el pan. Los servicios sociales, personalizados en el agente Burbuja, controlan los pasos de las dos hermanas.
Nani y Lilo mantienen una tensa relación, pues Lilo no admite de buena gana el rol de “madre” de su hermana mayor. A veces se gritan, a veces se pegan, a veces se ignoran… aunque se quieren un montón, más allá de la impotencia y la frustración derivada de las circunstancias que viven. Lilo se muestra irascible a la mínima con las chicas de su edad, que también la rechazan a la menor oportunidad, y le cuesta hacer amigas. El caos interior se refleja en las relaciones con el exterior.
Las hermanas adoptarán al experimento extraterrestre 626 en la perrera, creyendo que es un perro, claro está. Lilo lo bautizará como Stitch. Comienza la aventura… y el caos. Desde el planeta Turo, vendrán a la Tierra a la busca y captura de Stitch otros alienígenas. Stitch y Lilo entablarán una curiosa y entrañable relación, en la que el bicho galáctico, iracundo y destructivo, irá descubriendo otros valores vitales, al ritmo de la música de Elvis Presley y el cuento del patito feo. La niña y el extraterrestre caminarán por la empatía, por el apoyo mutuo, por la música, por la amistad y el cariño para sanar sus traumas personales. ¿Conseguirán tejer una relación sana? ¿Conseguirán hacer frente común a los peligros y retos que el destino les presenta en sus vidas?
Haciendo frente a la precariedad laboral, a los servicios sociales de Hawai que pretenden quitar la custodia de Lilo a Nani, enfrentando las heridas emocionales de la pequeña y la ira de Stitch, escapando de la amenaza alienígena que llega del planeta Turo… ¿podrá esta “familia pequeña y rota” conseguir el bienestar de sus miembros?
En el plano artístico Stitch resulta un personaje feo y entrañable a la vez. La pequeña Lilo resulta encantadora con su personalidad llena de luchas internas, que se trasladan muy bien al arte en cada situación: feliz surfeando, enojada al ser rechazada, desbordada por la frustración de no lograr encajar… Y los fondos de acuarela que tan bien quedan en el conjunto de la película. La banda sonora a ritmo de rock and roll también supone un punto a favor de la historia, dotándola de un ambiente ameno y risueño.

Una original película de la factoría Disney, alejada de las historias de princesas y los amores pastelosos con la que otras veces nos empalagan. Guión y dirección de Chris Sanders y Dean DeBlois. Estrenada en 2002.
A Naya le gusta la escena en la que Lilo se pelea con una amiga y la muerde. A Karla le gusta cuando Stitch roba un triciclo a una de las compañeras de Lilo… Como ven, a las niñas y jóvenes, también les gusta el lado oscuro de los personajes Disney. Si se deciden a verla, no se pierdan a Stitch vestido de Elvis en la playa… Yo me quedo con esa escena.
Si han visto la película o la ven después de leer esta reseña, ya nos contarán. Nos gustan los seres vivos, terrícolas o alienígenas, que se aceptan y se trabajan sus imperfecciones. Son más parecidos a nosotros que los príncipes y princesas. ¡Ohana!
Javi Prieto Sancho
Dibujos de Karla Serrano Prieto (12 años)

