Como reyes y reinas por Valsaín hasta Boca del Asno

Río Eresma

El sur de Madrid acumula mucho calor en agosto. Aprovechamos los días libres de trabajos y colegios para buscar rutas senderistas a la fresca. El bosque de Valsaín, en el Puerto de Navacerrada, es una buena apuesta. Una densa superficie arbolada con pinos bermejos, que cobija un ecosistema a la sombra, que afortunadamente no se ha visto dañado por el fuego este nefasto verano. En España han ardido en 2026 más de 220.000 hectáreas forestales, lo que supone más del 45 % del territorio quemado de toda la UE. Da que pensar en la nefasta política de prevención de incendios y gestión de nuestros montes por parte de las comunidades autónomas y el Estado.

La Pradera de Valsaín

En concreto nos vamos de Madrid y llegamos al municipio segoviano de La Pradera de Valsaín. Desde allí sale nuestra marcha pedestre y perruna, de unos 9 kilómetros por la ribera del río Eresma. Sus aguas bajan frescas de la Sierra de Guadarrama. Su nacimiento corresponde a dos arroyos serranos, el Minguete y el del Puerto, baja por el valle de Valsaín y acaba desembocando en el río Adaja, pasando antes por la ciudad de Segovia.

En los prados de La Pradera pasta la yeguada de este año con sus potros. Preciosos animales que forman una manada tranquila, acostumbrada al paso de senderistas. Cruzamos el río y antes de introducirnos en el bosque de pinos, nos encontramos con varios robles centenarios, que necesitan de nuestra unión de tres personas para rodear su perímetro y abrazar su tronco.

Robles centenarios

El paseo por las pesquerías reales de Carlos III, al ser entre diario y a primera hora, nos conduce prácticamente solos por donde algún día pasearon en exclusividad nobles advenedizos y reyes ociosos. Ahora lo disfrutamos nosotras, gozando del trotar de nuestras perras, del frescor de las aguas y el pinar, y de las primeras moras que comienzan a madurar a la vera del sendero.

En la corriente algunos peces se dejan ver en las aguas cristalinas, también patos silvestres. A la vuelta encontraremos ganado vacuno y remojaremos nuestros pies en la fresca corriente para darles un merecido descanso. Según dicen aquí venía a pescar truchas el rey ilustrado Carlos III. Le digo a mi hija pequeña que después llegaba a palacio y le decía a la reina: “te traigo un trucha para cenar, porque te quiero tanto como la trucha al trucho”. Pero mi hija me deshace el chiste malo haciéndome saber que, “los reyes no se casaban por amor, que eso lo explican en muchos cuentos”.

Puente de los Canales

La Boca del Asno es una zona del río con una garganta y algunas pozas. En el monte que escolta al Eresma encontraremos mesas de madera para echarnos el bocata, antes de desandar el camino por el mismo camino. En total unos 8 ó 9 kilómetros, de pendiente moderada y mucha sombra.

En nuestro recorrido nos encontraremos con pequeñas joyas arquitectónicas, como el Puente de los Canales, construido en tiempo de los primeros Austrias, Carlos I y Felipe II (siglo XVI). Se trata de un puente con un canal de madera encima, que servía de acueducto para llevar agua para los Sitios Reales. Está realizado con sillares de granito. Más adelante en nuestro caminar encontraremos otro puente de piedra de época medieval, pudiendo pasar por uno de sus ojos en nuestra senda.

Puente medieval

Afortunadamente, en otro año aciago en la prevención y extinción de los incendios en los montes ibéricos, seguimos disfrutando de los parajes donde podemos conectar con la Madre Tierra como se ha venido haciendo desde hace siglos. Así hemos echado la mañana a la fresca, haciendo ejercicio y charlando de nuestras cosas apaciblemente, mientras nuestras canes corrían de aquí para allá. ¡Como reyes y reinas!

Javi Prieto Sancho

Boca del Asno
Ganado en semi libertad
Pinos bermejos
Explotación maderera del pinar

1 comentario

  1. Manolo

    Buenas tardes. Da gusto ver monte sin arder. Muy bonita la crónica.

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