
Corazón que cabalgas
por las colinas escarpadas,
no te derrumbes si te dañan
las piedras de las cumbres.
Coronar la cima
sin un rasguño encima,
sería cosa de cuentos,
seres imaginarios y ungüentos.
Desde arriba se ven las nubes,
abajo la población
que camina a la sazón
de desaliento y sinrazón.
¡Pájaros en la cabeza
y castillos en el aire!
Que nuestros pies nos lleven
donde corre el viento.
Y volamos
y tocamos el cielo con las manos.
Corazón que cabalgas
por las colinas escarpadas,
no te derrumbes si te dañan
las piedras de las cumbres.
Indeleble Munay
Fotografía de Óscar García Montes. Navarra.


