

Al final no somos más
que agua
discurriendo
entre el día y la noche.
Ningún imperio sobrevivió
y menos nuestros sueños
ni anhelos.
Tampoco nuestros miedos.
Al final la vida
es abrir tu fortaleza,
compartir con quien elijas
tu alegría y tristeza.
En la noria de luz y oscuridad
sacar del pozo interior
el agua más fresca
y la indomable fuerza.
Regalar un paseo
por el patio de los leones
y defender tus sueños
con alma, garras y dientes.
Al final la vida
es un suspiro
entre un alba
y un ocaso.
Despierta,
vive.
Llora y lucha.
Ríe.
Javi




Muy bonita la poesía, Javi.
Con que maestría ordenas las palabras para contar y recitar, felicidades.