Duele la herida
del exilio
los fusilamientos
la fosa común
indigna la no intervención
el comercio de armas
la diplomacia chiquita
devasta el alma
el llanto de las niñas
la desolación del niño
repugna el estado
que mata de hambre
el soldado que ametralla
civiles
y burros
y perras
y ríe
y ríe
y se graba
y se jacta
maldigo quien envenena el agua
quien arranca el olivo
admiro quien no pierde la fe
quien entre escombros camina
quien construye paz
y crea puentes
al judío y al musulmán
que tratan de encontrarse
odio al terrorista
de traje y corbata
de barras y estrellas
de triángulos entrelazados
duele nuestro pasado
la caza del hombre
de la mujer
la humillación forzada
el campo de refugiados
el campo de exterminio
duele la herida
admiro al preso que resiste
al del triángulo rojo
al de la kufiya
a la madre que alimenta
sin comida
sin hogar
vibro con la niña que juega
con el zagal que sonríe
sobre los escombros
sobre la Guerra
admiro al padre
que porta a su bebé
hasta la siguiente huida
hasta el fin del mundo
y detesto al piloto
del caza
y del bombardero
y del tanque
y del camión de armas
duele Rafah y Mauthausen
quiero al conductor de ambulancia
a la enfermera
a la doctora sin hospital
Siento al periodista tiroteado
duele la herida
el tiro en la nuca
del maestro asesinado
del cuerpo en la cuneta
de la escuela cerrada
amo a quien camina
a quien no pierde la fe
a quien resiste
a quien no calla
a quien paz y rebeldía
cultiva
en el espejo del mundo
entre cristales rotos
en Palestina

Javi Prieto Sancho

