
Nos hemos llevado una gratísima sorpresa con la novela negra de Jordi Sierra i Fabra. Al autor ya le hemos leído y reseñado en varias novelas juveniles, pero desconocíamos su literatura para adultos, si bien la línea entre un buen libro juvenil y uno de mayores no siempre está clara. Nosotros disfrutamos de ambas literaturas sin prejuicio alguno.
La serie de novelas cuyo protagonista es el inspector Hilario Soler se compone de cuatro casos, independientes unos de otros. “Filo de sable” es la segunda de las novelas. El inspector de la policía franquista actúa en la Barcelona de los años ´60. Soler, el protagonista, es un fiel servidor de la legalidad y trata de hacer justicia, a pesar de ser algo crítico con el régimen dictatorial al que sirve. Ya en los años ´60, viendo cómo avanzaba Occidente, para muchas personas el franquismo era un anacronismo que tarde o temprano desembocaría en una democracia de corte liberal, como las de su entorno.
El caso es que la heterodoxia política de Hilario Soler, aunque no declarada, se le nota en sus actos y en sus valores y es “recompensado” por ello en la comisaría con los casos más difíciles y problemáticos, por “si la caga” poderselo cepillar sin contemplaciones. En esta ocasión, el inspector tendrá que investigar el asesinato del chófer de Fulgencio Aramburu, un veterano general del Ejército, amigo íntimo del mismo “Caudillo”, Francisco Franco Bahamonde. Cualquier desliz en la investigación puede acarrear graves consecuencias profesionales y personales para Soler, que verá como el caso se complica nada más comenzar. Las ramificaciones de las pesquisas de Soler y Quesada, su compañero subinspector, les llevarán a tener que elegir entre cerrar una investigación en falso o apostar por una justicia con mayúscula, caiga quien caiga.
Sierra i Fabra retrata muy bien la Barcelona franquista de la época, pues la vivió en su adolescencia. La crítica y el retrato social también impregnan la obra, donde a lo largo de cuatro días de investigación, nos recorreremos los barrios obreros de la periferia, así como los palacetes urbanos de familias del régimen, como los Aramburu. La trama resulta muy entretenida y sentiremos la presión y las dudas del inspector Soler, en pugna entre defender sus valores de justicia y sus miedos a despertar resortes de las élites de poder que no pueda acallar por la ausencia de pruebas. La dictadura se muestra como un telón de fondo inamovible, asfixiante en su omnipotencia, pero en la que hay que buscar los resquicios que se pueda para hacer prevalecer la verdad.
En contraposición a Lorenzo Falcó, el espía también franquista de los años 30 de Arturo Pérez Reverte, el inspector Soler resulta un personaje más humano, más amable para el lector, menos aventurero y quizá por ello más real. Parte de la humanidad de Hilario Soler se nos muestra en la cotidianidad con su familia, su esposa, su hijo y su hija. Nos gustan los dos personajes, Soler y Falcó, ojo, y ambos son a nuestro juicio una buena muestra de la gran novela negra que se escribe en este país.
Si alguna persona quiere comenzar con el primer caso de Hilario Soler, y no con el segundo como hemos hecho nosotros, tendrán que buscar “La muerte del censor” en su librería de barrio o en la biblioteca pública.
Javi Prieto Sancho
—
Otro título del autor:

