
Jornada de “rebequita” que dirían en Castilla la Vieja. Habremos salido a menos 6º grados centígrados del puerto de Guadarrama o Alto del León, a 1.511 metros de altitud sobre el nivel del mar. 9 horas de la mañana y el viento gélido incrementaba la sensación de “fresquito”. Quedamos ocho senderistas del grupo Madtrekkers para realizar una ruta de 14 kilómetros, técnicamente fácil, hasta La Peñota (1.945 metros). La senda está bien marcada por el uso constante de montañeros y es fácil de seguir, pues va junto a la valla de espinos y los muros de piedra que delimitan la vertiente madrileña de la segoviana de estas crestas de Guadarrama.

Mañana fría, como decíamos, pero con un acogedor sol de otoño que se ha hecho dueño y señor del cielo, sin nubes, para calentar a las personas que hoy han decidido disfrutar de la montaña y de la amistad. Mañana fría en la que el termómetro no habrá superado los 0º grados centígrados o muy poco a esas alturas. Se notaba el frío al quedarse parado y en las zonas umbrías de la cara norte de la montaña, especialmente si se levantaba viento en algún ventisquero. Paso a paso, charla de por medio, vamos avanzando kilómetros, subiendo y bajando lomas entre las rocas graníticas de la serranía y alguna que otra vaca negra avileña, que pastaban plácidamente con su choto, ya crecido del verano, cerca. También pasamos por varias posiciones fortificadas de la Guerra Civil, que se mantienen bastante bien conservadas.

El puerto de Guadarrama es un paso natural usado desde tiempos del Imperio romano. Si bien es fácil imaginar que antes que los hispanorromanos trazaran sus calzadas por Guadarrama, los pueblos celtíberos de los vetones y los carpetanos, asentados por lo que hoy conocemos como Segovia, Ávila y Madrid entre otras tierras, también utilizarían sendas de pastores y de caza en su trasiego por la serranía. Ya en 1749, reinando Fernando VI, se acometió la mejora y modernización de las vías de comunicación del puerto y es cuando se erigió la estatua del león, popularizándose el sobrenombre de “Alto del León”. El puerto de Guadarrama adquirió desde entonces una gran importancia económica, por el tránsito de mercancías y viajeros entre las dos mesetas castellanas separadas por el Sistema Central.

Nos hemos perdido con las referencias históricas y hemos dejado a nuestros y nuestras Madtrekkers y a la fiel galguita del grupo, andando y pasando frío, pero con gusto, por la sierra de Guadarrama. Entre pinos bermejos, praderas de alta montaña, piornos y retamas, la tropilla senderista avanza hasta acometer la última parte de ascensión a La Peñota, que como su nombre indica, es un gran roquedal, que hay que ir bordeando hasta encontrar una vía asequible para subir, con un poco de trepa. Arriba al solecito y orientados a la vertiente sur madrileña almorzamos compartiendo viandas, dulces y disfrutando especialmente del caldo preparado por una veterana madre, a la que desde La Petirroja queremos felicitar y agradecer su revitalizador y rico brebaje.

7 kilómetros hemos realizado y 7 kilómetros haremos de vuelta, pues volvemos por el mismo camino, esta vez descendiendo más laderas, aunque con alguna que otra cuesta arriba, que se hace notar con el peso de los kilómetros. Finiquitamos conversaciones y risas entorno a unas cervezas y bocadillos de pepitos de ternera, tan típicos del asador que corona el puerto.


Buena ruta para entrar en la etapa invernal con buen pie. Gracias, grupo, por tan agradable jornada de montaña.
Javi Prieto Sancho







Bonito texto. Me ha encantado tu homenaje al brebaje del montañero y aprender un poquito más de esa zona. Un abrazo y mimos a la famosa Nala en otra jornada de rebequita y manta.