
Así, de repente,
un niño tres años mayor que yo,
me pega,
por ser morena.
Así, de repente,
me manda a comprar mi madre
y por ser morena,
me cierran la tienda.
Así, de repente,
al abrir la puerta del vagón,
un señor me manda a “mi país “,
por ser morena.
Así, de repente,
voy a buscar trabajo,
me piden papeles,
así, de repente.
Gracias a las personas
que no me quisieron en su país dónde nací.
Gracias a todas ellas,
hoy soy, ciudadana del mundo.

A mis ancestras,
supervivientes al colonialismo genocida
y su religión.
Nuestra cultura siempre viva,
a través de generaciones,
de nosotras,
de nuestra vida.
Quinientos años no bastan
para hacernos desaparecer,
venimos cada vez más fuertes,
con la verdad de nuestro lado.
Podrán querer matarnos
pero nuestras raíces,
nuestra semilla…
Nunca morirá.
.
Indeleble Munay

