“Cuentos celtíberos” de Manuel Blanco Chivite nos acerca a los pueblos originarios ibéricos

Garaje ediciones

Pequeño libro, de algo menos de 50 páginas, de la modesta editorial de Villaverde (Madrid) El Garaje. El periodista y escritor donostiarra, Manuel Blanco Chivite, acompañado a los lápices por el ilustrador Alejandro Pacheco, nos ofrecen tres bellos cuentos sobre el pueblo celtíbero de Contrebia Leukade, cuyas ruinas están ubicadas en la actual provincia de La Rioja. El protagonista de los relatos es un niño de doce años, Shamain. El joven, dedicado al pastoreo, junto a su padre y sus tíos, nos narra en primera persona alguna de sus aventuras, en algún siglo antes de Cristo.

El primer relato, “Cavecanem el Romano” aborda los juegos de la zagalería celtíbera y su relación con los perros, que eran usados para el pastoreo y también para la caza. Estos pueblos, que podemos considerar los “indígenas” de la península ibérica, vivían en gran armonía con la Naturaleza. Se dedicaban en buena medida al pastoreo de ovejas, cabras y también vacuno. Su relación con animales domésticos como los perros o los caballos era muy estrecha, llegando hasta nuestros días su gran habilidad como jinetes.

El segundo cuento de la obra, “El ciervo imposible de cazar” aborda las prácticas cinegéticas del pueblo de Contrebia. Para todos los pueblos celtíberos, la caza de jabalíes y cérvidos (corzos, ciervos, gamos…) era una de las bases de su soberanía alimentaria. En este relato una partida de caza, en la que se integra el joven Shamain, trata de abatir a un magnífico ejemplar de ciervo. Los ancianos del lugar callan ante la posibilidad de poder dar caza a este magnífico animal. Quizá la experiencia de las canas sepa algo que los más jóvenes cazadores no sepan.

Los celtíberos, como otros pueblos de la antigüedad tenían la caza como práctica en equilibrio con su entorno. Por ejemplo, el dios lobo, Endovélico, era una de sus principales deidades, no como hoy en día, que el lobo es visto por un amplio sector del mundo de la caza como una alimaña a eliminar. Al igual que ocurre con el zorro. El caso del zorro es bastante significativo pues es un depredador natural de conejos y sin embargo se le puede cazar a discreción, para luego justificar la caza del conejo por su alta densidad de población. Sin duda, la caza antaño y la caza del mundo moderno actual no tienen nada que ver en su concepción de equilibrio natural con el entorno.

Por último, en el relato final “Merodeadores”, Shamain se encuentra con un grupo de personas que entra en las tierras de pastoreo de Contrebia. Este grupo de foráneos habla una lengua similar, pero distinta, y proponen al joven pastor un pacto de hospitalidad a cambio de abordar de forma conjunta un problema surgido con una patrulla del ejército imperial romano. En este cuento, el autor describe muy bien como los celtíberos fusionaron en sus pueblos a gentes venidas del Norte, indoeuropeo, celtas, con las poblaciones autóctonas de la península ibérica. Este proceso de mestizaje se hizo en gran medida a través de formas de cooperación e intercambio cultural. Por otro lado, la incursión de Roma en Iberia trajo consigo otro sistema totalmente distinto. Los romanos imponían su modo de vida a los pueblos que no se sometían y tan solo creaban alianzas con los pobladores que aceptaban su “superioridad”. Este relato es el que más nos ha gustado.

El libro está bien, tanto para chavales y chavalas como el protagonista, como para personas adultas. Por ponerle una pega, nos hubiera gustado que incluyera más relatos. Te quedas con ganas de más.

Detalle contraportada

Manuel Blanco Chivite es periodista y escritor, nacido en Donosti en 1945. Luchador antifranquista y militante social por la memoria histórica. Blanco Chivite participó en la guerrilla urbana del FRAP y en el PCE (m-l). Encarcelado, torturado y condenado a muerte en las últimas ejecuciones del franquismo, su pena capital fue conmutada por la cadena perpetua pocas horas antes de la llevarse a cabo. Tampoco se benefició de la Ley de Amnistía o Ley para la Reforma Política de 1976. En 1977 sería castigado en una celda de aislamiento por su participación en un motín en 1977. Ya en libertad, continuará su lucha social organizándose con antiguos represaliados de la dictadura en La Comuna, escribiendo y participando en la dirección de la editorial El Garaje.

Javi Prieto Sancho

Dedicatoria y firma de Manuel Blanco

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Página de El Garaje ediciones:

https://elgarajeediciones.com/

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