
“No sé si se dan cuenta
los que quedaron por allá,
o nacieron después,
de quiénes somos
los desterrados de España.
Nosotros somos ellos,
los que ellos serán
cuando se restablezca
la verdad de la libertad.
Nosotros somos
la aurora que están esperando”.
Poema de María Teresa León
Con motivo del 14 de abril, día de proclamación de la II República, la coalición municipal Morata en Común ha celebrado la I Jornada de Memoria antifascista rural. Durante la mañana del domingo se ha realizado una ofrenda floral, alocución y lectura de poesía, en homenaje a las personas antifascistas que lucharon en esta tierra durante la Batalla del Jarama y especialmente a las Brigadas Internacionales, que estuvieron desplegadas en este frente. El acto se ha llevado a cabo junto a la placa de homenaje a los brigadistas y antifascistas españoles que se ubica en el cementerio morateño. En un día gris, con cielo encapotado y lluvia a rachas, las personas asistentes han rememorado el valor de estas personas que entregaron su vida por un mundo más libre, igualitario y justo. Un ejemplo en el que inspirarse y no anclarse en un pasado nostálgico, para construir en el presente la organización y la acción popular que mejore la vida de las personas trabajadoras.

Entre dos cipreses, sobre fondo de mármol blanco podemos leer:
“A la memoria de los heroicos luchadores antifascistas españoles y de las brigadas internacionales, que en la Batalla del Jarama, febrero de 1937, ofrendaron su vida por la causa de la libertad de España, de Europa y del mundo”.

La historia del preso 6.759 de “triángulo azul”
Posteriormente, David López y Lydia Domínguez ofrecieron la charla “Recuperar el legado antifascista rural”, en una sede de Morata en Común llena de público para la ocasión. López y Domínguez, vecinos de Fuentelespino de Haro (Cuenca), han desarrollado una investigación para recuperar y dignificar la memoria de un familiar desaparecido tras la Guerra Civil, bajo los silencios, el olvido y las mentiras.

Eulogio Martínez Zafra era un joven jornalero cuando estalla la contienda fratricida en España. En su familia, como en muchas otras finalizada la contienda, se impuso un manto de silencio que sepultó su desaparación y presunta muerte tras la guerra. Una de sus tías, católica, de misa y rosario diario, daría la versión “oficial” a Lydia Domínguez: “Eulogio murió como voluntario en la División Azul”. Se refería la mujer, a los voluntarios franquistas que lucharon junto a los nazis en el frente oriental durante la II guerra mundial contra la Unión Soviética.

Pero la historia del joven jornalero Eulogio no acabó en Rusia. Avatares del destino, David López encontraría su nombre en un fichero de los republicanos españoles deportados al campo de concentración nazi de Mauthausen. A raíz de un encuentro más o menos fortuito, la pareja de “investigadores”, que profesionalmente no se dedican a ello, comenzará una búsqueda durante varios meses, por archivos digitales y físicos de Francia, Alemania y España, para seguir la pista de Eulogio Martínez Zafra. El resultado los sorprendería.
El joven jornalero en Socuéllamos, la Mancha conquense, que sabía leer y escribir, decidió con 21 años, en 1937 alistarse voluntario en el Ejército Popular de la República. Con la victoria del dictador Franco, Eulogio Martínez, como tantos otros combatientes republicanos trata de salvar su vida exiliándose en Francia. En territorio galo, el joven soldado acabará internado en los campos de concentración a cielo abierto en los que se congregó a los españoles y españolas que lograron pasar la frontera pirenaica huyendo del terror fascista.

Como muchos republicanos españoles, tras el estallido de la II guerra mundial y la ocupación nazi de Francia, Eulogio acabaría siendo deportado al campo de concentración de Mauthausen. Eulogio Martínez Zafra pasaría a ser un “rotspanier” para sus carceleros, un “rojo español”. Estos prisioneros políticos del nazismo alemán, al desentenderse el dictador Francisco Franco de ellos, fueron considerados “apátridas” y como tal fueron identificados en los campos de concentración de Hitler con un triángulo azul. El preso 6.759 de triángulo azul en la cantera de Mauthausen sería el joven jornalero de Fuentelespino de Haro, que se alistó voluntario en el ejército republicano para luchar por la libertad y la justicia social.
En Mauthasen fueron encerrados alrededor de 7.500 exiliados españoles, de los que morirían a causa del trabajo forzado, las torturas y las privaciones de todo tipo unos 5.000. Gracias a su experiencia sindical y política en organizaciones de izquierda, los republicanos españoles lograron generar, incluso en las extremas condiciones del campo de concentración nazi, una red de resistencia y apoyo mutuo entre las personas presas. Compartían comida, cuidaban de los enfermos e incluso lograron apoderarse de material fotográfico que documentaba los crímenes de guerra y lesa humanidad que los nazis estaban cometiendo en Mauthausen-Gusen con las personas presas. Un buen libro para rememorar la heroica resistencia de los republicanos españoles en el horror de Mauthausen es el libro autobiográfico de Mariano Constante, “Los años rojos”. Lectura muy recomendable, tanto desde el punto de vista histórico y social, como literaria.
Lydia Domínguez y David López, los jóvenes “investigadores” conquenses siguieron las pistas de su paisano, hasta que dieron con la ficha de su muerte en el campo de Gusen, un anexo a pocos kilómetros de Mauthasen donde los nazis llevaban a los presos medio moribundos y los dejaban morir de hambre, frío y enfermedad.

Conocido el fatídico destino de su familiar, Lydia Domínguez, con la ayuda de David López, consiguieron difundir la verdad sobre Eulogio Martínez Zafra, recuperando su nombre del olvido y dignificando su lucha por un mundo más justo. El joven jornalero, que por sus ideales se alistó como voluntario en el ejército republicano para combatir al fascismo, hoy en día cuenta en las calles de su pueblo con un “stolpersteine”, “piedras de tropiezo” en alemán. Se trata de un adoquín, con una cara dorada, en la que se recuerda a las víctimas del holocausto nazi. Esta forma de conservar la memoria y homenajear a las víctimas del nazismo, está presente en ciudades y pueblos de medio mundo, desde que en 1992 el escultor Gunter Demnig comenzara esta iniciativa.
Hoy 14 de abril de 2026, desde La Petirroja queremos reivindicar el legado republicano, no tanto como modelo estatal, sino como memoria viva de los miles de trabajadores y trabajadoras, socialistas, comunistas, anarquistas… que dieron su vida en la lucha contra el fascismo y por una sociedad más igualitaria, con justicia social y libertad para las tierras de Iberia.
La investigación de Lydia Domínguez y David López es una muestra del poder de la acción popular desde abajo, de cooperación, laboriosidad y persistencia. Eulogio Martínez Zafra es hoy en día un joven jornalero, combatiente antifascista, memoria y semilla de otro mundo posible. Pasado y presente se unen, haciendo de la memoria histórica un arma cargada de futuro y esperanza.
Alejandro Prieto


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