
Precioso día de montaña, preciosa jornada senderista. No cumplimos nuestro objetivo. Hacía bastante viento en algunos collados y veníamos las tres de recuperarnos de una gripe. Así que los 14 km de la marcha a La Peñota, ida y vuelta, los dejamos en 10 km aproximadamente. Como me enseñó un compañero de trabajo hace muchos años, “soldado que deserta vale para otra guerra”.
Y de soldados fue el día. Partimos del Alto del León o puerto de Guadarrama. Pinar bermejo, altos y rectos en las zonas bajas, torcidos hacia el Sur y achaparrados en las cimas para resistir la embestida del viento del Norte. Hoy nos cruzamos con un trío equino, dos yeguas y un potro. Caballos serranos, adaptados al frío, de pelaje largo. Aunque una yegua estaba flaca.

Decíamos que de soldados fue el día. La cresta de la sierra de Guadarrama está coronada, en esta zona, por fortificaciones de la Guerra Civil (1936-1939). Pues bien, las ruinas nos sirvieron en tres ocasiones de refugio improvisado contra el viento, alto en el camino y merendero.
La montaña estaba preciosa. Se notan las lluvias pasadas y las largas noches. El musgo, presente en casi todo el camino, brillaba con un color que ni el mejor pintor sacaría de sus pinceles. El cielo comenzó gris, encapotado, con nubes que se deshilachaban delante nuestra por la acción del viento. Una de nuestras actividades de hoy, fue palpar y comparar las diferentes texturas y grosores del musgo que nos íbamos encontrando.

Nos surgió la duda: ¿El musgo es una planta o un hongo? Quedamos en investigar a la vuelta…
Pues bien, el musgo es una planta no vascular. Es decir, una planta que no posee xilema, leña o madera, ni floema, tejidos conductores del transporte de nutrientes. Es decir, que el musgo es una planta rara, original, especial. También se llama briofita (Bryophyta sensu stricto). Pueden alcanzar entre 1 y 10 cm de altura. Hoy nos quedábamos maravillados cuando hallábamos alguno de 2 ó 3 cm de grosor y acariciábamos su agradable y mullido tacto.
El musgo crece lentamente. Retienen la humedad del suelo y limitan su erosión. Sirven de refugio a numerosas especies invertebradas y no debe recolectarse, ni mucho menos como adorno navideño, pues haremos un flaco favor al ecosistema que habita. Hoy era fácil observar que en la cara Norte segoviana, predominaban más entre las rocas de granito y la corteza de los pinos silvestres, aprovechando la menor exposición a la luz solar y la mayor humedad.

Y poco más por hoy. Una marcha agradable, conversación amena y fluida, aprovechamos los restos de una guerra para encontrar nuestra paz y nos guardamos el llegar a La Peñota para otra ocasión que estemos más fuertes. 10 km de senderismo en Guadarrama no están nada mal para hoy.
Javi P.S. e hijas.






