Huelga 15 octubre: La solidaridad con Palestina tras la “paz” de Trump

Paremos todo por Palestina. Alto al genocidio.

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, afirmaba el miércoles 15 de octubre, que “los esfuerzos de recuperación deben estar orientados a garantizar la rendición de cuentas por las graves violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. El objetivo debe seguir siendo la paz y la seguridad para israelíes y palestinos, mediante la realización del derecho del pueblo palestino a la libre determinación”. Ni rendición de cuentas de los actos de genocidio ni el derecho de autodeterminación del pueblo palestino vienen reflejados en el “Acuerdo” impulsado por el presidente de EE.UU., Donald Trump.

A escasos días de iniciarse el acuerdo, “altos funcionarios de la ONU denunciaron que las restricciones de Israel al ingreso de ayuda humanitaria en Gaza ponen en riesgo miles de vidas y contradicen los compromisos del reciente acuerdo de alto el fuego”. Mientras, Benjamín Netanyahu, perseguido por la Corte Penal Internacional desde noviembre de 2024 sigue dirigiendo Israel y viajando impunemente a citas internacionales.

Paseo del Prado solidario con Gaza

El 15 de octubre se ha vivido una jornada de movilizaciones y huelga general en todo el Estado español en solidaridad con Palestina. La convocatoria de huelga, inicialmente convocada en Euskadi, Galiza, Andalucía y Catalunya, fue extendida al conjunto de España por los sindicatos ASC, CoBas, Solidaridad Obrera y CGT. El paro ha tenido un seguimiento mayor en País Vasco y Cataluña y simbólico en el resto del Estado. Más participación han tenido las movilizaciones populares de solidaridad con Gaza y el pueblo palestino. En Madrid, decenas de miles de personas se volvieron a manifestar entre Atocha y Callao.

Desde Solidaridad Obrera, uno de los sindicatos convocantes del paro, afirman que “estamos siendo testigos de un genocidio en toda regla, con bombardeos sistemáticos sobre escuelas, hospitales y todo tipo de infraestructuras civiles, que han provocado miles de víctimas inocentes y el desplazamiento forzoso de comunidades enteras. Estos crímenes, acompañados de políticas de ocupación y anexión, constituyen una auténtica limpieza étnica contra el pueblo palestino”.

Basta de complicidad del Gobierno y de las empresas

Asimismo, la “Soli” señala “al Gobierno del Estado español como cómplice necesario durante estos dos años de genocidio, permitiendo el uso de puertos para el envío de armamento, firmando contratos de compraventa de armamento militar con el Estado genocida de Israel, así como mintiendo a la clase trabajadora sobre el supuesto decreto de embargo de armas a Israel, el cual no constituye un embargo real”.

Por su parte, CGT señala la conexión entre la masacre de Gaza, el rearme a nivel internacional y la carestía de la vida para la clase obrera española. Según la Confederación General del Trabajo, “las armas que matan allí se fabrican y exportan desde aquí. El gasto militar sube, y mientras se recorta en sanidad, educación y servicios públicos. Gobiernos que apoyan el genocidio son los mismos que aquí permiten la precariedad laboral, subcontratación y techos de cristal. Movilizarnos por Gaza es también movilizarnos por un modelo de sociedad más justo aquí. Además, no hay derechos laborales sin justicia internacional. Cuando normalizamos el exterminio en otros lugares, acabamos legitimando también la violencia económica, política o institucional en casa”.

En Madrid el movimiento ciudadano pro-palestino volvió a inundar el Paseo del Prado y la Gran Vía. Neptuno y Cibeles volvieron a verse sumergidos en una marea de solidaridad en defensa de los derechos humanos, donde decenas de miles de trabajadores, trabajadoras y estudiantes, coreaban consignas contra el genocidio en Gaza, contra un “acuerdo de paz” que consideran una farsa y a favor de la libertad del pueblo palestino. En la mente de muchas personas está marzo de 2025, cuando Israel dinamitó unilateralmente el último “alto el fuego” alcanzado. Por no hablar de los innumerables acuerdos y declaraciones de la ONU a favor de la descolonización y libre determinación de Palestina de los que Israel hace caso omiso.

En piquetes de la huelga, concentraciones y grandes manifestaciones, el sentimiento con respecto a la “supuesta paz” era similar y expresado públicamente: sin duda representa un alivio para la desesperada situación del pueblo gazatí, en gran medida el “alto el fuego” es fruto de la presión popular internacional contra el genocidio y por tanto los actos de solidaridad y desobediencia civil hacia el apartheid, la colonización y la masacre perpetrados por el Estado de Israel deben continuar hasta conseguir una paz real con justicia, rendición de cuentas y autodeterminación para Palestina.

Alejandro Prieto

Estudiantes

Fuentes ONU:

https://news.un.org/es/story/2025/10/1540585

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *