Huellas de homenaje a las milicias del Frente de Somosierra

Embalse de Puentes Viejas. Río Lozoya.

La Petirroja ha volado sobre jaras y buscado cobijo a la sombra de un robledal. Hemos visitado el pequeño y coqueto pueblo de Serrada de la Fuente, para encontrarnos con la Asociación Amigos Milicias Anarquistas (AMA). Decenas de personas hemos acudido a una jornada de memoria histórica y homenaje a los trabajadores, trabajadoras y soldados que defendieron Madrid del fascismo en la Guerra Civil.

Plaza de Serrada de la Fuente, hoy.

En 1936 una parte del ejército, con generales golpistas a la cabeza como Mola, Goded, Queipo de Llano o Franco, se sublevó contra la democracia de la II República española. El golpe de Estado, apoyado por la jerarquía eclesiástica, la oligarquía y las dictaduras de Hitler y Mussolini fue desbaratado en las principales ciudades españolas como Barcelona, Valencia, Málaga, San Sebastián, Murcia, Badajoz y Madrid, por la acción de las milicias de trabajadores y trabajadoras organizados en los sindicatos UGT y CNT y partidos de izquierda, PSOE, PCE y POUM fundamentalmente. Parte del ejército y de las fuerzas de seguridad del Estado también se mantuvieron fieles al orden democrático, como el militar de afiliación comunista Francisco Galán que comandó las milicias a Somosierra. En los primeros meses de julio y agosto del 36, el bando sublevado, autodenominado “nacional” se lanzó sobre Madrid tratando de conquistarla desde el Norte. Las milicias anarquistas, socialistas y comunistas acudieron a la Sierra Norte madrileña bajo el lema de “¡No pasarán!”. La ofensiva fascista fue parada a la altura de Buitrago de Lozoya y se estableció el denominado Frente de Somosierra.

Camino hacia las fortificaciones de vigilancia

Desde los barrios madrileños de Puerta de Toledo y Carabanchel, donde existían locales de la CNT y ateneos libertarios, se organizaría la Milicia del Rosal. Hombres y mujeres, armados con fusiles y munición expropiada en los cuarteles y armerías durante las primeras jornadas de la sublevación militar, se organizaron para defender los embalses de la sierra y así asegurar el suministro de agua potable a Madrid. Recordemos que Madrid resistió los 3 años que duró la contienda, bajo bombardeos, ataques desde diferentes frentes e incluso con el gobierno republicano huido a Valencia. La resistencia de Madrid al asedio se convertiría en símbolo internacional del antifascismo. El papel de las milicias en un primer momento fue fundamental para parar los pies a la reacción. Posteriormente, se constituiría el Ejército Popular republicano, en el que se encuadrarían las milicias, también la milicia anarquista del Rosal que combatía en Somosierra.

Nuestros pasos sobre las huellas republicanas.

Pues bien, en la jornada de hoy, de la mano de la AMA, hemos recorrido algunos de los puestos de vigilancia del denominado “Frente del Agua”. Nuestros pasos seguían las huellas de históricos dirigentes del bando republicano, como los anarcosindicalistas Teodoro Mora o Cipriano Mera, y también de milicianas como la comunista Rosario Sánchez, la “dinamitera”, o la libertaria Segunda. Posteriormente hemos compartido una fraternal comida en el frontón municipal de Serrada de la Fuente y hemos disfrutado con el arte de los compañeros y compañeras que han amenizado la tarde, como el proyecto musical Rojo y Negro Cancionero, que está recopilando canciones clásicas de la lucha social y llevándolas a los movimientos sociales de hoy. Una jornada muy agradable, con una gran carga simbólica e histórica.

Puesto de mando Teodoro Mora

Alrededor de medio centenar de personas hemos participado en la marcha a la montaña. Una ruta de 7 u 8 kilómetros en la que Luis Ventura, de AMA, nos iba explicando los pormenores y el contexto histórico del actuar de las milicias y del Ejército Popular en Somosierra. La marcha ha contado con coloquios muy interesantes, como cuando una compañera ha preguntado sobre el papel de la mujer en las milicias y en el frente. En un primer momento, se estima que las mujeres milicianas suponían un 10 % aproximado de las personas combatientes, algo más en las organizadas por el Movimiento Libertario (CNT, FAI, Mujeres Libres y Juventudes Libertarias). Digno reconocimiento ha sido el recordar a la miliciana de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), Rosario Sánchez Mora. De la combatiente Rosario, conocida como “la Dinamitera”, nacida en Villarejo de Salvanés, escribiría Miguel Hernández el poema que comienza:

“Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.”

Aspillera

Una vez que se estableció la militarización del Ejército Popular republicano las mujeres fueron desplazadas de los frente de batalla y solo pudieron participar en los trabajos de retaguardia o en labores de enfermería, además de los cuidados y reproducción de la vida cotidiana del hogar y la familia. En este punto, se ha destacado la contradicción de las organizaciones del bando republicano, partidos políticos de izquierda y todos los sindicatos, que aceptaron el relegar a un segundo plano a la mujer. El patriarcado cultural se impuso, incluso, en las organizaciones teóricamente más revolucionarias. “Las milicianas, guerrilleras y partisanas, fueron las grandes olvidadas de la lucha antifascista del siglo XX”, como aseguraba Luis Ventura.

Chozos donde dormía la tropa

El frente de Somosierra fue la primera gran batalla terrestre donde se paró el inicial avance fascista, excluyendo las luchas contra los cuarteles del ejército y de las fuerzas del orden en ciudades como Madrid o Barcelona. Los milicianos provenían sobre todo del Sindicato de la Construcción de la CNT y también de UGT. Su experiencia en la obra hizo que rápidamente fortificaran la zona con trincheras, aspilleras para tiradores, búnkeres y puestos de mando y vigilancia. El mismo Cipriano Mera, destacado dirigente cenetista, salió de la cárcel tras el golpe de Estado de los Mola, Franco y demás ralea. Estaba preso por su liderazgo en la huelga de la Construcción que enfrentaba a patronal y sindicatos desde hacía meses. Mera estuvo al frente de sus milicianos y con el Ejército Popular republicano llegó al grado de Teniente Coronel, actuando en la práctica como un general. No obstante, los galones no se le subieron a la cabeza a Cipriano Mera, que acabó sus días en el exilio del Barrio Latino de París, y asegurando que él era un “albañil”.

Fortificación en la cresta de la montaña

Como antes mencionábamos, nuestros pasos han recorrido las mismas huellas que dejaron los combatientes republicanos en la defensa de Madrid. Desde Berzosa de Lozoya hemos ascendido por un robledal y después un pinar de repoblación, que daban sombra al camino de tierra por el que subían los suministros a las posiciones de vigilancia de la sierra, en ese sector. Arriba hemos encontrado aspilleras para ametralladoras hechas con piedra seca, sin cemento ni argamasa. También el puesto de mando que utilizó Teodoro Mora. Algunos compañeros nos han comentado la técnica de construcción de la “piedra seca”, que consiste en levantar muros y techumbre sin utilizar cemento ni argamasa. Hoy hemos visto muros construidos en 1936 y que todavía se mantienen en pie, gracias sin duda al conocimiento y buen hacer de los obreros de la construcción que los levantaron.

Actuación de “Rojo y negro cancionero”

Tras 4 horas de marcha y charla tranquilas, hemos vuelto a Serrada de las Fuentes, donde algunos compañeros y compañeras se han encargado de organizar la comida y el escenario para la tarde. Muchas gracias por tan buena organización y por el arte desplegado sobre el escenario. El ambiente ha sido de una gran camaradería, dando ganas, sin duda, de participar en la próxima ruta del Frente del Agua, que será la tercera. Gracias también a la AMA por la jornada de memoria histórica.

Nuestro afectuoso recuerdo para todas las personas que convirtieron la Sierra Norte de Madrid en una barrera infranqueable para los franquistas, hasta la debacle del bando republicano en 1939 con la caída de Catalunya. Su espíritu y ejemplo, sin duda, sigue vivo en las luchas de los movimientos sociales madrileños contemporáneos. El mejor homenaje es continuar su legado y no dejar que caigan nunca en el olvido. No pasarán.

Alejandro Prieto

Pantano de Puentes Viejas, hoy.
Defensa de Madrid
Memoria viva

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *