
Jugar a juegos de mesa modernos con nuestros hijos e hijas es una apuesta segura para pasar una buena tarde o un rato sin pantallas antes de dormir. Los juegos de mesa aportan un sin fin de variedades temáticas y aventuras por vivir. La dificultad y las normas varían mucho de unos a otros, por lo que siempre podremos encontrar el juego que se adapte a nuestro grupo de jugones. Hoy en día hay mucha variedad de tiendas de juegos de mesa por internet y también físicas. También podemos encontrar tutoriales y extensas reseñas de cada juego en formato audiovisual. Por lo que es fácil hacernos una idea si el juego puede encajar en nuestra ludoteca. A veces la dificultad radica, precisamente, en saber qué buscamos.
En nuestra casa jugamos habitualmente desde hace años, adultos y menores, y la experiencia es bastante gratificante, lúdica y también pedagógica. Hoy os queremos acercar tres de nuestros juegos de mesa aptos para niñas y niños a partir de 6 años. Son juegos que con un poco de ayuda por nuestra parte, nuestras peques cogerán las reglas en pocas partidas y podremos disfrutar de emocionantes encuentros donde no siempre ganará la persona adulta, lo cual es de agradecer.
Los juegos de mesa desarrollan el aprendizaje a través del juego. Favorecen la competencia lingüística, matemática, la planificación táctica y estratégica, fomentan la imaginación, desarrollan la capacidad de aceptar la derrota y la frustración, la aceptación de las normas en común como base de la convivencia… y sobre todo, generan un espacio de encuentro personal único e irrepetible, donde la sonrisa y el pique sano une a adultas y menores, rompiendo los roles jerárquicos clásicos entre edades. A nosotras nos gustan tanto los juegos cooperativos como los competitivos, que nos enfrentan unos a otros. En este caso hemos seleccionado tres de los segundos.

En primer lugar nos adentraremos en un museo para robar el tesoro de la exposición. Sí, sí, vamos a enseñar a robar a nuestras peques. No pasa nada. Es un juego y no sabemos lo que les vendrá bien el día de mañana. Je je… Es broma.

En “Código secreto 13+4” practicaremos matemáticas simples, sumas y restas, tirando dados con distintos valores numéricos y utilizándolos para desactivar los láser infrarrojos que detectan el movimiento en el museo, una vez que cierran las instalaciones. De esta manera, tendremos que ir sorteando las barreras antirrobo y ver quién es el ladrón o ladrona más hábil y rápida. Es un juego de la editorial Haba, que es especialista en juegos de mesa para pequeños y que suele presentar buenos materiales a precios bastante razonables. Recomendado.

Después de escapar del museo, si no nos pillan antes los guardas jurados o la policía, nos iremos al Polo Sur a pescar con los “Pingüinos”. Juego de mesa de pequeño formato, precio irrisorio y que asegura bastantes horas de disfrute. Lo amortizarás seguro. Planteamos un escenario helado, a base de losetas de hielo con pescados, que deberemos montar antes de jugar eso sí. Después, cada jugador o jugadora escogerá un equipo de pingüinos, figuras de plástico bastante simpáticas, que se deslizarán por el hielo en línea recta capturando peces, antes de que el hielo se deshaga. Un original, sencillo e ingenioso juego, que se explica en dos minutos y se disfruta en partidas de no más de cuarto de hora, por lo que es fácil enganchar dos o tres partidas en una misma tarde. A pesar de su sencillez, esconde más estrategia de lo que aparenta a primera vista, por lo que puede ser jugado perfectamente entre personas adultas mientras se toma un café, por ejemplo. Editorial Edge.

Por último, en este breve artículo queremos resaltar el “Adiós calavera”. Un juego de mesa de Tranjis Games, marca española, que enfrentará a dos jugadores en un tablero parecido al del ajedrez. Se trata de una especie de damas “vitaminadas”, con temática mexicana, ambientadas en el día de los muertos. Un equipo de vivos irá hacia la luz y otro de calaveras marchará hacia la oscuridad. ¿Quién llegará antes a su destino? La originalidad del juego es que moveremos tantos cuadrados como fichas haya en la misma fila en la que esté la ficha que queremos mover. Por tanto, cada vez variará el número de movimientos que podemos hacer y tendremos que pensar, cada jugada, qué ficha nos interesa más mover. Además, el juego cuenta con una gran rejugabilidad, ya que, las flores y calaveras básicas tienen en su reverso un personaje con poderes especiales individuales. Así, una bailarina podrá atravesar fichas contrarias en su movimiento, el jefe podrá ceder uno de sus movimientos a otra ficha, el fortachón podrá empujar a otra o el apestoso, por poner cuatro ejemplos, no deja que una ficha contraria acabe su turno a su lado.

Estos tres pequeños juegos han triunfado en casa. Pueden jugarse desde los 6 años, con algo de ayuda en las primeras partidas, pero se disfrutan también con niños y niñas mayores y también entre adultos, especialmente el “Adios calavera”. Si os gusta lo de tirar dados, mover fichitas y vivir una aventurilla con peques en cualquier momento del día, echar un ojo a estos títulos. No creo que os defrauden. Naya, Karla y yo los recomendamos, por experiencia.
Ya os iremos hablando de otros títulos de nuestra ludoteca, con los que jugamos, aprendemos y nos divertimos en familia.
Un papi jugón


