
Hasta Asturies voló La Petirroja para unirse a la multitudinaria manifestación sindical que recorrió las calles de Xixón (Gijón) en defensa de las 6 sindicalistas de La Suiza. La protesta estaba convocada por todo el sindicalismo de clase asturiano, tierra que sabe mucho de lucha y de organización obrera. La marcha unitaria convocada por CNT, CGT, CCOO, UGT, USO, INAST (Intersindical Asturiana), LCT (Sindicatu Asturianu), CSI y CT (Colectivo de Traballadores), bajo el lema “Seis de la Suiza Llibertá. Facer sindicalismu nun ye delitu”, recorrió el centro de Xixón, desde el populoso Paséu Begoña hasta el Palacio de Justicia. Sindicalistas, familias enteras, colectivos sociales feministas y antirrepresivos, llenaron las calles de banderas, pancartas, bengalas de humo y gritos, muchos gritos. Una manifestación muy reivindicativa desde el principio hasta el final, pues la ocasión lo merecía. Entre los lemas más coreados, “que no, que no, que no entran en prisión”; “compañeras, no estáis solas”; “que no, que no tenemos miedo, que sí, que sí tenemos rabia”.

Como ya hemos informado en anteriores artículos sobre el caso, todo comienza en 2017 cuando una trabajadora decide hacer frente al impago de horas extra, abusos y un supuesto acoso sexual por parte del jefe en la pastelería La Suiza. La trabajadora busca el apoyo del sindicato CNT y comienza el conflicto sindical. Uno más de tantos que se producen a lo largo y ancho de España. Concentraciones frente al establecimiento, intentos de negociación, panfletos y campaña de denuncia pública en redes sociales. Hasta aquí el pan nuestro de cada día de cualquier conflicto laboral.
Pero como denuncia el comunicado de Llibertá 6 sobre el caso, “la empresa pone en marcha hasta 35 denuncias, que los juzgados desestiman. (…) Pero una de esas denuncias ya archivadas acaba en otro juzgado, que generó dos condenas para cada una de Las 6 de La Suiza: 2 años de prisión por obstrucción a la justicia y 18 meses por coacciones”.

Como bien señala el comunicado, “ninguna de esas condenas obliga a entrar en prisión. Acumular ambas sentencias para poder encarcelarlas solo puede entenderse como un castigo a una trabajadora y a cinco personas que la acompañaban; se trata de convertir en ley un castigo ejemplarizante para todo el sindicalismo y para toda la sociedad”.
En mi opinión, nos encontramos con otro ejemplo de la actuación poco ética de algunos jueces en este país, que parecen anteponer sus intereses de clase a los derechos y libertades fundamentales recogidos en la Constitución y en el derecho laboral. ¿Acaso la acción de las compañeras no se ciñó a la pura y dura acción sindical? ¿Qué herramientas de legítima defensa tienen los trabajadores y trabajadoras para defender mejoras en sus condiciones laborales y vitales? ¿Cómo defenderse de los abusos patronales si ni siquiera se pueden hacer comunicados o concentraciones de denuncia pública?

Pero esta vez la judicatura más rancia toca hueso y se ha encontrado con una respuesta popular y sindical que ha sido capaz de arropar a las compañeras condenadas, de sufragar los más de 100.000 euros de indemnización al empresario, así como de desarrollar una basta campaña de propaganda y agitación que ha traspasado los Picos de Europa y se ha extendido por amplias zonas de la península ibérica. En la manifestación de Xixón pudimos ver pancartas de León, Zamora, Madrid, Euskadi entre otras tierras; hace unas semanas hubo concentración en Madrid frente al ministerio de Justicia y la cooperativa de jornaleros y jornaleras del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores) de Marinaleda ha recaudado en cinco años más de 20.000 euros vendiendo cajas de aceite de su producción, por poner algunos ejemplos.

El domingo 29 de junio, el sindicalismo de clase asturiano se unió ante este atropello a los derechos y libertades de toda la clase trabajadora y reclamó alto y claro el indulto para que las compañeras no entren en prisión, una vez agotadas las vías judiciales en el estado español. Todavía queda el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, eso sí. En cualquier caso, hoy lunes el Gobierno de Asturias (PSOE e IU) se ha sumado a la petición de indulto del sindicalismo. Ahora la pelota está en el tejado del Gobierno central de PSOE y Sumar. Una buena ocasión para demostrar verdaderamente si están por defender los intereses de los trabajadores y trabajadoras, en un caso flagrante de una práctica judicial con poca ética y dudosa justicia.
Queriendo castigar a una trabajadora precaria y a las sindicalistas que la apoyaban, han levantado una ola de autoorganización y solidaridad para defender no solo a las compañeras condenadas, sino también las libertades y derechos que tanto costó conquistar al movimiento obrero. Sin duda alguna, casos como el de Las 6 de La Suiza hacen avanzar la conciencia de clase mucho más que cien discursos de teoría política pronunciados desde un cómodo y seguro atril. La lucha está en la calle y en Xixón lo demostraron miles de personas arropando a las compañeras y sus familias, que llevan padeciendo el peso de la espada de Damocles de una justicia oscura y torticera, que se retrata a sí misma con sentencias como el caso que nos ocupa.

Esperemos que más pronto que tarde las personas trabajadoras y sindicalistas del caso de La Suiza puedan respirar tranquilas, evitando su ingreso en prisión y el daño que para su proyecto vital y el de sus familias supondría este hecho. Mientras eso no ocurra y no se dicte el indulto para las compañeras o se consiga una sentencia absolutoria en el Tribunal de Estrasburgo de Derechos Humanos, miles de personas en toda Iberia seguiremos movilizándonos por Las 6 de La Suiza.

Compañeras, no estáis solas. Fuerza y salud.
Alejandro Prieto, sindicalista.










Páginas de interés:
www.cnt.es
www.6delasuiza.info

