
Nuestra joven whippet, la raza inglesa de galguitos medianos, ha cumplido un año de vida a primeros de junio. Así que este fin de semana nos fuimos de excursión a la Sierra de Guadarrama, para subir los famosos Siete Picos, también conocidos como la Sierra del Dragón, y celebrar su aniversario.

Cuenta la leyenda que un dragón, proveniente del Lejano Oriente, buscaba en estos lares las aguas de la inmortalidad bebiendo de una fuente de agua fría y cristalina entre bloques de granito. Al parecer la encontró entre las montañas que hoy dividen las tierras que hoy conocemos como Segovia y Madrid. Al beber, el dragón se convirtió en bloques de piedra, de granito, quedando su figura inmortalizada para siempre en los Siete Picos de la Sierra de Guadarrama. Moraleja: cuidado con lo que deseas, no se te vaya a cumplir.

Pues bien, la galguita Nala ha cumplido un año de vida, como veníamos diciendo, y acompañada de siete personas del grupo senderista Madtrekkers ha recorrido y coronado, trepando de risco en risco, seis de los siete picos de la Sierra del Dragón. Nos dejamos el último porque en la montaña es bueno tener una buena excusa para volver. Ruta de dificultad moderada, por la trepa a la cima de los riscos, desde el puerto de Navacerrada y vuelta por la senda de los herreros, que se nos ha hecho un tanto dura y tediosa, por el desnivel acumulado y los 10 kilómetros previos de pateada y trepa. La sierra espectacular, con los piornos en plena floración, tras una primavera de mucha lluvia. Temperatura agradable para estas fechas, no superando en la cresta de la montaña los 25 grados de máxima. Muy de agradecer, eso sí, los tramos de recorrido entre la bóveda de pinos silvestres y algún que otro roble en la ladera sur, por la senda de los herreros.

La galga, con unos 15 kilos de peso, todo músculo y fibra por sus paseos y carreras cotidianas por el monte del Tajuña, ha demostrado nuevamente su buena forma física con ágiles saltos y trepas entre las moles de granito. Allí donde no llegaban sus cuatro patas, siempre ha habido unos brazos Madtrekkers que con paciencia y buen talante la han ayudado a superar cualquier obstáculo para subir a lo más alto de cada pico. Sus idas y venidas alegraban la fatigosa marcha del grupo y de paso nos conectan con esa parte ancestral del ser humano marchando con canis lupus a su vera, en cacerías o migraciones. Un “baño de bosque”, además en compañía animal, genera endorfinas, reequilibra nuestro sistema nervioso, reduce el estrés y fortalece el sistema inmunológico. En Japón, estos “Shinrin yoku”, con sus consabidos beneficios para la salud física, mental y espiritual, son incluso recetados por los médicos de familia.

De Nala la mayoría ya sabéis muchas cosas. Que llegó a nuestro hogar desde Almería adoptada con dos meses, medio muerta. Que pesaba 1 kilo 200 gramos y que sus “hermanas” humanas la están cuidando fenomenal, apoyadas por quien esto escribe. La crianza de peques y jóvenes con mascotas, bien llevada, favorece en las zagalas valores como la empatía, los cuidados, la responsabilidad, mayor conciencia naturalista y estados de ánimo saludables. Los resultados de los cuidados de su manada humana saltan a la vista. Una perra vivaz, juguetona, bastante buena y “razonable” para la edad que tiene y que ha tenido la gran virtud de poner patas arriba, literal, nuestras vidas con su energía cachorra, ayudándonos en parte, a su manera, a salir del bache en el que andábamos desde hace un tiempo. Gracias perrita.

Poco más por hoy, muchas gracias también a las personas de Madtrekkers que hoy han hecho posible esta jornada, amena charla y camino, a David por sus viandas de su pueblo Casas de la Reina y bebidas del final de la excursión. Por supuesto, que Nala cumpla muchos más con este nivel de energía, de salud y de gracia, para que pueda seguir manteniéndonos en buena forma física, mental y espiritual.

Caminen sendas, trepen riscos, su alma se lo agradecerá.
Anima sana in corpore sano.
Un senderista



Me alegro que Nala cumpla un año y esperemos que muchos más y de paso anime esas salidas a la montaña.
Felicidades Nala