“Feliz final”, una historia de amor real de Isaac Rosa

Quien más, quien menos, vivimos enganchados a una idea romántica del amor en pareja. Mayoritariamente aceptada la heterosexualidad y también la homosexualidad, pero en menor medida a nivel social. Vivimos con una visión de la pareja propia de generaciones pasadas, cuando las parejas solían ser de por vida y las separaciones o rupturas eran menos de la mitad, en tanto por ciento. Claro que la moral burguesa imperante, heredera de un nacional-catolicismo dictatorial también en el ámbito privado, aceptaba las relaciones extramatrimoniales, más en el caso de los varones, siempre y cuando no transgredieran ciertos límites de lo que se consideraba “moralmente” aceptable. Pura hipocresía en general.

Afortunadamente, para bien o para mal, hoy los amores vienen con fecha de caducidad en muchas ocasiones. Ya no se aguanta por aguantar, no se mantiene algo roto si no se ha podido arreglar, caso de intentarlo, claro. Ahora las parejas rompen, rompemos, y eso es lo que nos cuenta de forma valiente y honesta Isaac Rosa en la novela que nos ocupa hoy. Ángela y Antonio son dos de tantas personas que después de una década larga de amor y convivencia se separan. Se separan con dos hijas. Se separan con crisis irresuelta entre manos. Se separan cuando cada cual ha intentado encontrar la felicidad amorosa en otros brazos.

Bueno, la verdad es que el planteamiento de la novela es muy realista y original. Realista porque no son dos personajes de ficción al uso. Antonio y Ángela podrían ser cualquiera con 40 y tantos años. Periodista precario él, profesora ella. Dos currantes asfixiados con los tiempos de la crianza y el pago de la casa. Dos jóvenes formados con más expectativas vitales de las que el mercado ofrece. Dos personas que con el paso del tiempo van viendo como su visión del amor es un tanto ingenua y que poco a poco va chocando con la realidad, con los deseos insatisfechos, con los roces cotidianos, con la frustración personal volcada en el nido familiar, con la falta de herramientas emocionales para administrar su proceso vital de forma óptima y saludable. Ángela y Antonio tienen dos hijas pequeñas y él un hijo adolescente de una relación anterior. Una familia cada día más normal hoy en día.

Pero el caso, es que como una compañera de trabajo me ha explicado recientemente, todos y todas estamos en una escalera. Al principio de una relación lo natural es que las dos personas estén en el mismo escalón y todo va bien. El caso es que el tiempo y la evolución personal de cada cual hace que uno suba y otra baje o viceversa. Y la tensión crece entre ambas personas si pretenden seguir juntas de la mano. La tensión crece hasta que ya es imposible seguir, porque la distancia entre escalones de la escalera en la que estamos ya es mayúscula.

La novela de Isaac Rosa es realista porque mete el contexto social y económico en la ecuación del amor. Porque mete los amigos y amigas y sus sutiles influencias, consejos, ayudas y presiones. La novela habla explícitamente de sexo, de la maternidad y paternidad, de los celos, de abrir la puerta a terceras personas, de sueños cumplidos y momentos felices y también de desconexión, bronca, incomprensión y tedio. Y su gran originalidad, a mí modo de entender, es que cuenta la misma historia a dos voces, la de Ángela y la de Antonio, en primera persona. Ambos van narrando lo que en cada ocasión han ido sintiendo y viviendo cada cual. Porque una pareja se construye y se destroza entre dos. Y lo cuenta todo empezando desde el final, porque en este amor ya sabemos que tiene un final, pero no saben los protagonistas cómo han llegado a él.

No es un drama porque tiene sus toques de humor. No es una comedia porque es una historia triste. Es la vida y si te pilla en un momento X, en un cruce de caminos, quizá te ayude a reflexionar o a pasar un mal o buen rato. Sobre el amor y el hecho de compartir afectos habría mucho que trillar, claro está: relaciones abiertas, sistemas de apego, amor libre, relaciones ocasionales… Pero creo que la novela de Rosa es una apuesta sincera y valiente que hace una radiografía de las relaciones afectivas en la que muchas personas se verán reflejadas, al menos en parte. Una novela romántica del siglo XXI.

Isaac Rosa, nace en 1974 en Sevilla, pero se cría en Extremadura. Es una de las plumas más reconocidas de la progresía mediática de España. Columnista de Eldiario.es, del diario Público, de El Jueves y de la Cadena Ser en diferentes momentos de su andadura profesional. Como escritor ha conseguido varios galardones, como el Premio Rómulo Gallegos 2005 por “El vano ayer”. En 2008, con “El país del miedo” logró el Premio Fundación José Manuel Lara. Tiene más galardones, pero no es cuestión de hacer aquí un listado. Su compromiso político le ha llevado a escribir sobre el trabajo asalariado y sobre la juventud en el contexto social actual en novelas como “La mano invisible” (2011) o “La habitación oscura” (2013), así como a apoyar abiertamente candidaturas de Izquierda Unida.

Javi Prieto Sancho

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